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lunes, 10 de octubre de 2016

Un propósito para escuchar a los lectores

Tenemos que leer mucho, mucho y mucho 

Tomado de: http://blog.apremy.com/blog/2016/05/16/6-preguntas-que-te-debes-hacer-antes-de-emprender-un-negocio/ 

En internet uno encuentra muchas cosas como en una tienda de abarrotes o en un supermercado. Una de las prácticas cotidianas que ha impuesto entre las comunidades es la socialización de muchas ideas que pueden ser esbozos, esquemas, gráficos, monos que hacen los profesores mientras escriben, entre otras en muchos papeles volantes, mientras se explican y sustentan sus ideas.


Este esquemas al cual le debo rastrear la autoría intelectual me dice que un propósito es el producto de una vocación animada por una pasión tecnificada por una profesión y encausada por una vocación.
  A partir de esta breve reflexión he de hacer algunas preguntas, partiendo de un autoanálisis como bibliotecario, como profesional de le bibliotecología y, muy esencialmente como lector:

1. ¿Qué tipo de lector soy hoy en día?

Si leer es una práctica, ¿cómo regulo mis hábitos? Si leer es una técnica, ¿Cómo evalúo sus impactos? Alcanzo a esbozar solo dos de las muchas preguntas que la misma lectura del contexto me suscita. Freire sale al camino haciendo nuevas preguntas sobre las practicas que me ayudan a ser mejor persona, que no es lo mismo que sea el mejor informado.

2. Ante la pregunta si para trabajar en una biblioteca se estudia, antes de responder que existe una carrera que lleva sesenta años en el país, que se ofrece en varias universidades del país con trayectoria y reconocimiento internacional,   surgen otras tantas que sea oportuno extenderla a las comunidades académicas de la bibliotecología colombiana: ¿Qué tanto nos conocen los conductores de buses urbanos en la ciudades donde se da esta carrera? Lo digo porque son los conductores los que validan la presencia de lo vigente... Muchos académicos creemos que nos preparamos para una oficina, un laboratorio, un recinto cerrado... Es hora de derribar los muros de las bibliotecas. Muchas campañas de lectura se llaman: "libros al viento"


Una lectora me acaba de interrumpir esta reflexión con una pregunta, contundente además: 

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